jueves, 8 de mayo de 2014
Trampoline Capitulo 1.
-Sólo quiero saber si tu sientes lo mismo- declaró con nerviosismo en la mirada y un tierno titubeo en sus labios. -Sí- respondí abrumada por su declaración. -Ha pasado tanto tiempo, espere tanto...- Con cada palabra el se acercaba cada vez más, mi cuerpo comenzaba a perder el control, mis manos estaban cada vez más frías por el nerviosismo, comencé a morder mis labios, sentí el dulce roce de sus dedos en mi barbilla y el espacio entre nosotros se reducía drástica y lentamente.
****
-¡_________ llegarás tarde!- desperté sobresaltada al escuchar a mi madre llamarme a gritos.
-¡Ya voy!- contesté molesta-.
Sabía que era un sueño, de nuevo estaba soñando con él, pero ahora era diferente, el Christofer de mis sueños no se parecía en nada al niño de 11 años que solía ser mi mejor amigo, el Christofer con el que soñaba ahora era un joven, aunque no podía imaginar su rostro en mis sueños pero si esa silueta madura que tanto anhelaba ver.
Terminé de alistarme media hora después, bajé corriendo las escaleras y crucé la sala de estar hasta la cocina donde mi madre se encontraba preparándome el desayuno.
-¿Dormiste bien?-. -No, tuve un sueño extraño- respondí mientras ponía la mesa.
-¿Qué soñaste?- preguntó mientras buscaba en la nevera. -No lo sé, pero creo que tenía que ver con Christofer-. -¿El hijo de los Ingle?- preguntó abriendo los ojos de par en par. -Si- respondí.
-¡Vaya! que coincidencia, su madre Nancy ¿la recuerdas? me llamó hoy dándome una gran sorpresa, al parecer ellos regresar a su antigua casa aquí en Joplin-. -¿Qué?- me quedé helada al escuchar eso.
-Como lo escuchas- respondió al sentarse conmigo a la mesa.
Media hora después salí de mi casa, tomé el autobús y me dirigí a la escuela.
****
-¡Mellie!-corrí a abrazarla-. -¡______! te he extrañado-respondió mientras me abrazaba.
Mellie es mi mejor amiga, una de las personas más cercanas a mi, ella era nueva en la escuela cuando comenzamos a hablar y yo me había quedado sin amigos por la partida de Christofer y su familia, así que de inmediato nos volvimos muy buenas amigas.
-¿Qué tal tus vacaciones?-preguntó emocionada. -Estuvieron bien, pude visitar a mi padre- respondí.
Cuando nací mis padres ya estaban separados así que cada verano voy al apartamento que tiene en Brooklyn.
-Y... ¿conociste a algún chico?- arqueó una ceja. -Jajajaja no, sería problemático ya que estaría muy lejos de aquí-. -Ok, pero en algún momento tienes que conocer a alguien- me reprendió. -Hablando de eso...- murmuré tímidamente. -¿Recuerdas que te hablé de un chico que se mudó meses antes de tu llegada?-.
-Si, ¡como no olvidarle! de lo único que hablabas y te quejabas en ese momento era de lo mucho que lo extrañabas-. -Esta mañana mi madre me contó que la madre de él la llamó para contarle que regresarían a Joplin-. Mellie me miró unos segundos escrutándome con su mirada.
-Este chico... te gustaba ¿no?-. Me quedé pensando unos segundos. -Me gustaba- mascullé.
-Ahora no, llevo diez años sin verlo así que ni siquiera sé como es él ahora, y si lo vuelvo a ver sería como ver a un extraño-. tomé de la mano a Mellie y la arrastré hacía el salón de clase.
-¡Estaba en lo correcto! ese chico te sigue gustando ¡no mientas!- gritó Mellie cuando cruzamos el pasillo.
Llegamos al salón con quince minutos de retraso. -Señoritas... ¿han visto la hora?- preguntó el profesor.
-Teníamos que arreglar papeleo- respondí nerviosa. Esperaba que la actitud volátil de Mellie no nos metiera en problemas. -¿Sobre qué?- inquirió. -Mire le hemos dado la razón de porque hemos llegado 15 minutos tarde, no creo que esto amerite alguna clase de sermón-. -Son mis reglas-. el profesor nos miro a ambas.
-Harán un trabajo final y será el único parcial que ustedes podrán presentar, tómenlo como quieran pero si fallan en esto suspenderán la materia-.
****
-¿Por qué siempre tienes que hacer que los profesores nos odien?- grité. -Tranquila jajajaja será más fácil que presentar exámenes-. dijo entre risas.
Su risa era contagiosa y de un momento a otro yo también estaba riendo, ambas caminamos hacia casa, ella vivía en la casa de enfrente.
-Bien, supongo que te veré luego- se despidió abrazándome. Correspondí su abrazo y camine hacia mi casa.
-¡He llegado!- grité al no ver a mi madre en la estancia o la cocina.
Subí un rato a mi habitación cuando mi celular comenzó a sonar.
-¿Si?- respondí. -______ necesito que prepares todo, fui al aeropuerto a recibir a los Ingle, Nancy me ha llamado cuando te fuiste al instituto y me ha pedido que venga por ellos-. Una sensación de vértigo invadió mi estómago y mis manos comenzaron a enfriarse. -De acuerdo pero ¿que hay de la cena?-. -Me encargaré de comprarla de regreso a casa, me tengo que ir te llamo luego-. La llamada se cortó.
Oh no! oh no! oh no! oh no! ¿ qué rayos hago? ¿que me pongo? ¿me tengo que poner algo en especial? ¿él vendrá?.
Comencé a ordenar todo en la estancia, limpié la cocina, puse los cuadros en orden, coloqué jarrones y demás piezas decorativas a diestra y siniestra.
Cuando quede convencida de la decoración y orden de la estancia, la cocina, el cuarto de baño, la barra del desayuno y la mesa subí corriendo a mi habitación abrí el armario y comencé a buscar algo que ponerme.
Pasadas las ocho me decidí por un vestido rojo. -Creo que vendrá bien- murmuré.
Entré al cuarto de baño y me metí en la ducha.
Al terminar escuche la puerta de mi habitación abrirse, salí del baño envuelta en la toalla. Mi madre había entrado.
-¿Aún no estas lista?- preguntó. -Dame unos minutos bajaré de inmediato- respondí corriendo al tocador para arreglarme. -De acuerdo pero no tardes- salió.
Comencé a vestirme y después a secar mi cabello dándole forma con la secadora después me puse algo de maquillaje y me miré al espejo tratando de darme un poco más de valor.
Abrí la puerta de mi cuarto y miré nerviosa las escaleras, uno por uno mis pies fueron bajando lentamente cada escalón, temía resbalarme y caer ya que mis piernas temblaban.
No podía creer lo nerviosa que estaba por la visita de la antigua amiga de mi madre y sus hijos, de pronto escuché una cálida y suave voz que hizo erizarse a mi piel.
-¿Dónde esta?- preguntó. -Arriba- escuché contestar a mi madre. Automáticamente retrocedí las escaleras hasta llegar al pasillo del piso de arriba.
Estaba aterrada y me quede inmóvil al escuchar sus pasos mientras subía las escaleras.
Y de pronto el nudo en mi garganta y la sensación de vertido en mi estomago se hicieron más fuertes al verlo.
-Hola-. me miró.
**********************
Ask: @AndiPoket
Twitter: @AndiPoket
Instagram: AndiPoket
**********************
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario